Una investigación de la Universidad Austral comparó el desempeño intelectual de estudiantes de entre 8 y 15 años evaluados en 2013 y 2023. Encontró una baja de 3,6 puntos en el coeficiente intelectual total y un descenso más marcado en las habilidades verbales. Los investigadores advierten que los resultados no permiten establecer las causas del fenómeno.
Comprender lo que se lee y escucha, incorporar nuevos conocimientos, seguir una consigna, explicar una idea o elaborar un razonamiento. Todas estas acciones tienen algo en común: dependen, en buena medida, de las habilidades verbales. Y es precisamente allí donde una investigación de la Universidad Austral encontró un deterioro significativo entre estudiantes argentinos durante la última década.
El estudio, presentado en el marco del Día del Estudiante por el Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad y la Escuela de Educación de esa universidad, analizó a 849 estudiantes de entre 8 y 15 años de distintas cohortes. Al comparar chicos de igual edad, quienes fueron evaluados en 2023 obtuvieron en promedio 3,6 puntos menos de coeficiente intelectual total que los evaluados en 2013.
La mayor caída apareció en las habilidades verbales: el promedio pasó de 99,4 puntos en 2013 a 91,03 en 2023, una disminución del 8,4% en una década. Las habilidades no verbales, en cambio, mostraron mayor estabilidad.
¿Qué significa esta caída?
El informe vincula estos resultados con una posible desaceleración o reversión del denominado “efecto Flynn”, fenómeno que durante décadas mostró aumentos de alrededor de tres puntos de coeficiente intelectual por década entre generaciones. Investigaciones más recientes, sin embargo, vienen registrando una desaceleración o estancamiento de esa tendencia.
Para los investigadores, el descenso de las habilidades verbales resulta particularmente relevante porque el lenguaje atraviesa los aprendizajes en diferentes áreas escolares.
Sin embargo, el trabajo hace una aclaración importante: los resultados no permiten afirmar que esta caída sea la causa de las dificultades educativas actuales. Sí plantean, según el informe, una señal de alerta y la necesidad de investigar qué factores sociales, educativos y ambientales podrían estar detrás de la evolución observada.
Una fuerte brecha entre estudiantes
La investigación también comparó en 2023 a 89 estudiantes de escuelas públicas y 184 de establecimientos privados de la provincia de Buenos Aires, de entre 10 y 12 años.
La diferencia alcanzó los 26,79 puntos en coeficiente intelectual total, además de 25,89 puntos en el componente verbal y 22,17 en el no verbal. Pero las investigadoras advierten expresamente que estos datos no permiten atribuir la diferencia al hecho de concurrir a una escuela pública o privada, porque existen múltiples condiciones sociales, económicas, familiares y educativas que no fueron incorporadas en los modelos.
Pantallas y distracción en las aulas
El informe pone estos resultados en diálogo con PISA 2025. Según esos datos, el 55,4% de los estudiantes argentinos afirma que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales durante la mayoría o todas las clases de Ciencias, casi el doble del promedio de la OCDE, del 28%. Argentina quedó segunda entre 83 países y economías evaluados en este indicador.
Otra vez, el informe pide cautela: estos datos muestran una asociación, pero no permiten afirmar que los dispositivos sean la causa del deterioro cognitivo observado.
“La discusión no debería plantearse en términos de tecnología sí o tecnología no”, sostienen las investigadoras. El desafío, señalan, es analizar para qué se utilizan los dispositivos y garantizar que su incorporación contribuya al aprendizaje sin interferir con procesos como la atención, la comprensión, el esfuerzo cognitivo y la reflexión crítica.
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