Las notificaciones, las redes sociales y la necesidad de estar conectados pueden interrumpir la concentración de niñas, niños y adolescentes. Investigaciones de la OCDE, la Unesco y la Asociación Estadounidense de Psicología analizan cómo influyen las distracciones digitales en el aprendizaje y qué pueden hacer las familias para ayudar a recuperar hábitos de estudio.
Un adolescente se sienta a estudiar. Abre el cuaderno, lee algunas líneas y, antes de terminar la primera página, mira el celular. Tal vez llegó un mensaje, apareció una notificación o simplemente sintió curiosidad por saber qué está pasando en las redes sociales. Después vuelve a los apuntes. Unos minutos más tarde, repite la secuencia.
La escena puede resultar familiar en muchos hogares. Pero detrás de esa dificultad para sostener la atención hay un desafío que preocupa cada vez más a investigadores y educadores: cómo aprender en un entorno digital diseñado para ofrecer estímulos constantes.
No se trata de afirmar que los chicos ya no pueden concentrarse ni de considerar que toda tecnología perjudica el aprendizaje. Las investigaciones muestran un panorama más complejo, en el que importa tanto el uso que se hace de los dispositivos como las interrupciones que generan.
Uno de cada tres estudiantes se distrae con dispositivos digitales
Los resultados de las pruebas PISA 2022, publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ofrecen una dimensión del problema.
En promedio, entre los países de la OCDE, el 30% de los estudiantes de 15 años declaró distraerse con dispositivos digitales durante la mayoría o la totalidad de sus clases de Matemática. Además, alrededor de una cuarta parte señaló que se distraía por el uso que hacían sus compañeros de esos dispositivos.
La investigación también encontró que quienes declaraban distraerse frecuentemente obtenían, en promedio, resultados más bajos en Matemática. La diferencia era de 15 puntos respecto de quienes casi nunca se distraían, incluso después de considerar el contexto socioeconómico.
Es importante aclarar que estos resultados muestran una asociación: no permiten afirmar que el celular sea, por sí solo, la causa del menor rendimiento.
El problema de estudiar y hacer varias cosas a la vez
Una de las dificultades aparece cuando el celular se utiliza para actividades que compiten con el estudio.
Responder mensajes, revisar publicaciones y volver a leer un texto exige alternar la atención entre tareas diferentes. Esa sucesión de interrupciones puede dificultar la continuidad necesaria para comprender una explicación, resolver un problema o desarrollar una idea.
La OCDE advierte que los teléfonos inteligentes pueden facilitar el acceso a materiales educativos, pero también aumentar las oportunidades de distraerse con actividades ajenas al aprendizaje.
Sus análisis muestran que los estudiantes que desactivan las notificaciones de redes sociales y aplicaciones durante las clases tienden a reportar menos distracciones. Lo mismo ocurre entre quienes no sienten la presión de estar permanentemente disponibles para responder mensajes.
Por eso, tener el celular cerca mientras se estudia no equivale necesariamente a utilizarlo como herramienta educativa.
No todo lo que entretiene también enseña
En septiembre de 2026, la Asociación Estadounidense de Psicología (APA) publicó un informe con recomendaciones para utilizar tecnologías educativas sin descuidar el aprendizaje y el bienestar de niñas, niños y adolescentes.
Una de sus conclusiones es especialmente relevante: las herramientas diseñadas para captar la atención pueden terminar desviándola del aprendizaje.
El documento también advierte que disfrutar de una aplicación, participar activamente o completar sus actividades no significa necesariamente haber aprendido. Lo importante es comprobar si el estudiante puede recordar, comprender y aplicar los conocimientos cuando deja de utilizarla.
Entre sus recomendaciones, la APA propone elegir herramientas de diseño sencillo, evitar realizar varias tareas simultáneamente y prestar atención a qué actividades está reemplazando el tiempo frente a las pantallas.
¿Prohibir el celular es la solución?
La discusión no tiene una respuesta única.
En su Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2023, la Unesco plantea que la tecnología debe utilizarse cuando responde a objetivos educativos claros. También advierte sobre los riesgos de distracción y la importancia de preservar la interacción humana.
La OCDE, por su parte, encontró que los estudiantes de escuelas con restricciones al uso de celulares reportaban menos distracciones. Sin embargo, también observó que esas normas no siempre se cumplen y que hacen falta más investigaciones para conocer todos sus efectos.
La conclusión es que establecer límites puede ayudar, pero también es necesario enseñar a utilizar la tecnología con autonomía y sentido crítico.
Cinco ideas para ayudar a estudiar con menos distracciones
- Acordar momentos de estudio sin notificaciones. Silenciar las aplicaciones o dejar el teléfono fuera del alcance durante las tareas que requieren mayor concentración.
- Diferenciar el uso educativo del recreativo. Si el celular es necesario para consultar material, definir previamente para qué se utilizará.
- Organizar períodos de trabajo y descanso. Buscar intervalos de concentración adecuados a la edad y las necesidades de cada estudiante, sin imponer tiempos rígidos.
- Evitar varias actividades simultáneas. Leer, responder mensajes y mirar videos al mismo tiempo puede dificultar la continuidad del estudio.
- Conversar sobre las dificultades. En lugar de convertir cada interrupción en una pelea, preguntar qué les cuesta, qué los distrae y qué acuerdos podrían ayudarlos.
Estas medidas son orientaciones prácticas, no una fórmula que funcione igual para todos.
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