El alto peso de los alquileres sobre los ingresos y la falta de crédito condicionan la autonomía económica de miles de adultos que deben posponer la compra de un hogar o regresar a la casa de sus padres.
El fenómeno de los inquilinos eternos en números
La llamada Generación "I" o de "inquilinos eternos", integrada por jóvenes y adultos de entre 25 y 35 años, enfrenta serias dificultades para acceder a la vivienda propia en la Argentina debido al peso de los alquileres sobre sus ingresos y a las trabas para obtener un crédito.
Un relevamiento de la Fundación Tejido Urbano reveló que en la Ciudad de Buenos Aires la edad en la que los propietarios superan a los inquilinos se desplazó de los 30 a 35 años en 2005 a alrededor de los 45 años en la actualidad.
De acuerdo con datos del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IDECBA), los hogares inquilinos representaban el 24% en 2003 y actualmente superan el 36%, mientras que los propietarios cayeron del 64% al 52% en el mismo período.
Impacto en la independencia económica y familiar
Este escenario frena la posibilidad de independizarse y de ahorrar para acceder a una vivienda propia sin financiamiento o ayuda familiar.
Las principales consecuencias que sufren los jóvenes y adultos de esta generación abarcan las siguientes situaciones:
- El destino de hasta dos tercios del sueldo al pago del alquiler, las expensas y los servicios, lo que cancela la capacidad de ahorro de los inquilinos.
- El regreso a la casa paterna tras una separación sentimental debido a la imposibilidad de sostener en soledad los costos de un inmueble.
- La permanencia como inquilinos aun después de varios años de trabajo formal porque la compra de una propiedad continúa fuera de su alcance.
Una problemática que trasciende el inicio laboral
La imposibilidad de convertirse en propietarios ya no afecta solo a quienes recién empiezan a trabajar, sino a adultos que llevan años en el mercado laboral y continúan alquilando, señala el relevamiento.





