Cómo imaginan los jóvenes su futuro laboral es una pregunta que UNICEF buscó responder a través de una consulta a más de 2.300 adolescentes y jóvenes argentinos. El informe revela qué obstáculos enfrentan para conseguir empleo, qué habilidades desean aprender y qué esperan de las empresas.
Conseguir el primer empleo sigue siendo uno de los grandes desafíos para los adolescentes y jóvenes argentinos. La falta de experiencia, las dificultades para compatibilizar trabajo y estudio y los prejuicios vinculados al género o la clase social aparecen entre las principales barreras que enfrentan quienes intentan dar sus primeros pasos en el mundo laboral.
Estas son algunas de las conclusiones del informe “Reflexiones de adolescentes y jóvenes sobre la transición al mundo del trabajo”, elaborado por la iniciativa Oportunidades Únicas de UNICEF Argentina a partir de consultas realizadas a más de 2.300 adolescentes y jóvenes de todo el país y talleres presenciales con otros 237 participantes.
El estudio se desarrolló en un contexto complejo. Según datos citados en el informe, la tasa de desempleo entre jóvenes de 18 a 24 años alcanza el 20,1%, casi tres veces más que la de la población general.
La situación afecta especialmente a quienes provienen de hogares de menores ingresos y a las mujeres jóvenes, cuya tasa de desempleo asciende al 21,7%.
La dificultad de conseguir una primera oportunidad
Cuando se les preguntó cuáles son los principales obstáculos para acceder a un empleo, muchos coincidieron en una respuesta: las empresas suelen exigir experiencia previa y formación específica que todavía no tuvieron oportunidad de adquirir.
También mencionaron la falta de contactos que faciliten el acceso a oportunidades laborales, las dificultades para encontrar trabajos compatibles con los horarios de estudio y la escasez de propuestas laborales de calidad. Algunos señalaron además situaciones de discriminación y prejuicios vinculados con la clase social, el género o el lugar de procedencia.
Los desafíos no terminan al conseguir trabajo
Para quienes logran ingresar al mercado laboral, los problemas continúan. Los jóvenes describen empleos con bajos salarios, condiciones laborales precarias e informalidad.
También mencionan ambientes de trabajo donde sienten que deben “pagar derecho de piso” o demostrar constantemente su compromiso debido a su edad.
En el caso de las mujeres, la maternidad aparece como una dificultad adicional tanto para acceder como para permanecer en un empleo.
Qué quieren aprender
El informe muestra que los adolescentes tienen una mirada muy clara sobre las herramientas que consideran necesarias para su futuro laboral.
Entre las principales demandas aparecen la educación financiera —incluyendo ahorro, inversión y uso responsable del crédito—, las habilidades digitales, el manejo de nuevas tecnologías e inteligencia artificial, el conocimiento de los derechos laborales y herramientas concretas para la búsqueda de empleo, como la elaboración de currículums y la preparación para entrevistas.
También destacan la importancia de aprender a trabajar en equipo, escuchar a otros, expresar opiniones, administrar el tiempo y desarrollar compromiso y perseverancia.
Lo que sienten que pueden aportar
Lejos de verse únicamente como personas que necesitan capacitación, los jóvenes consideran que tienen mucho para ofrecer.
Entre sus fortalezas mencionan la creatividad, el manejo de las redes sociales y la tecnología, la energía, las ganas de aprender y una mirada actualizada sobre las tendencias y los intereses de las nuevas generaciones.
El mensaje a los empleadores
Quizás uno de los aspectos más interesantes del informe es el mensaje directo que adolescentes y jóvenes envían a quienes toman decisiones de contratación.
“Prioricen nuestras ganas sobre la experiencia”, piden. También solicitan paciencia para aprender, oportunidades para desarrollarse sin abandonar los estudios, respeto por sus derechos laborales y ambientes de trabajo saludables.
Además, reclaman que no se los juzgue por su forma de vestir, su origen o su situación económica, sino por sus capacidades y potencial. “Todos necesitamos una primera oportunidad para demostrar lo que podemos hacer”, sintetiza uno de los testimonios recogidos por Unicef.
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