En la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026, la OPS pone el foco en fortalecer las políticas y redes de apoyo que demostraron resultados. En América Latina y el Caribe, menos de la mitad de los bebés menores de seis meses recibe lactancia materna exclusiva.
Cada año, entre el 1 y el 7 de agosto, la Semana Mundial de la Lactancia Materna vuelve a poner el foco sobre una práctica que tiene beneficios ampliamente reconocidos para la salud de niños y mujeres. Sin embargo, detrás de una recomendación que puede parecer sencilla existe un desafío mucho más complejo: qué condiciones encuentran las mujeres para poder iniciar y, sobre todo, sostener la lactancia.
Ese es uno de los ejes que propone este año la campaña mundial coordinada por la Alianza Mundial pro Lactancia Materna (WABA). Bajo el lema “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona”, la edición 2026 plantea mirar las experiencias que dieron buenos resultados, evaluar su impacto y extender aquellas políticas que efectivamente consiguieron mejorar los indicadores.
El llamado no está dirigido solamente a las madres. Por el contrario, involucra a gobiernos, sistemas de salud, lugares de trabajo, comunidades, organizaciones sociales y familias en la construcción de lo que se denomina una “cadena cálida de apoyo” a la lactancia.
Beneficios para niños y mujeres
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) define a la lactancia materna como una de las intervenciones más eficaces para mejorar la supervivencia, nutrición, salud y desarrollo infantil.
La leche materna proporciona una nutrición óptima y ayuda a proteger a niños y niñas frente a enfermedades infecciosas. También contribuye al desarrollo cognitivo y se relaciona con un menor riesgo de sobrepeso y obesidad en etapas posteriores de la vida.
Los beneficios alcanzan también a las mujeres que amamantan: la lactancia se asocia con una reducción del riesgo de cáncer de mama y de ovario y de diabetes tipo 2, además de contribuir a un mejor espaciamiento entre los nacimientos.
Pero que los beneficios estén demostrados no significa que amamantar pueda depender exclusivamente de una decisión individual.
Menos de la mitad recibe lactancia exclusiva
Los datos regionales muestran que todavía existe una importante distancia entre las recomendaciones y lo que ocurre en la práctica.
Según la OPS, menos de la mitad de los bebés menores de seis meses de América Latina y el Caribe recibe lactancia materna exclusiva. También permanecen por debajo de los niveles recomendados tanto el inicio temprano de la lactancia como su continuidad hasta los dos años en numerosos países de la región.
Para el organismo internacional, estas brechas se vinculan además con otro problema sanitario de América Latina y el Caribe: la denominada triple carga de malnutrición, que incluye la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad y las deficiencias de micronutrientes.
Frente a ese escenario, la campaña 2026 propone concentrarse en aquello que ya demostró funcionar.
Qué políticas dieron resultados
Algunos países de la región consiguieron mejorar de manera sostenida sus tasas de lactancia materna exclusiva mediante la combinación de distintas políticas.
Entre las medidas destacadas por la OPS se encuentra la adecuación de las legislaciones nacionales al Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, que establece criterios para regular la promoción y comercialización de esos productos.
También menciona la implementación de la Iniciativa Hospitales Amigos del Niño, la protección de la lactancia en los lugares de trabajo, la creación de redes comunitarias de apoyo, el acceso a consejería especializada y la inversión en bancos de leche humana.
La experiencia de esos países, sostiene el organismo, demuestra que mejorar los indicadores es posible cuando existen acciones coordinadas y sostenidas en el tiempo.
De allí surge también el mensaje central de esta Semana Mundial de la Lactancia Materna: amamantar no debería quedar reducido al esfuerzo individual de cada mujer. Para que una lactancia pueda comenzar y sostenerse necesita acompañamiento sanitario, familiar, comunitario y laboral.
Fortalecer esas redes, señala la OPS, tiene consecuencias que van incluso más allá de la salud materno-infantil. También puede contribuir a mejorar la nutrición y la seguridad alimentaria, reducir la pobreza, promover la equidad de género y avanzar hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Te puede interesar. Sólo uno de cada dos bebés en Argentina recibe lactancia exclusiva: el plan de los pediatras para cambiar esta realidad
Te puede interesar. La importancia de las vacunas, explicada para niños y adolescentes
Te puede interesar. Películas para ver con niños: "Mi amigo el pingüino", el film que nos enseña sobre el amor, la amistad y la naturaleza




