La medida fue adoptada por el Instituto Nadino de Mendoza, que vetó los álbumes por la "distracción" y peleas que se generan. En tanto, especialistas y padres proponen aprovechar el furor del evento deportivo como una oportunidad pedagógica para enseñar valores y organización.
En medio del furor por el clima mundialista, que poco a poco invade los distintos ámbitos de la vida cotidiana, se viralizó esta semana la noticia de que el Colegio Nadino de la Ciudad de Mendoza prohibió el ingreso de álbumes y figuritas del Mundial 2026 para evitar situaciones de conflicto, pérdidas y distracciones que alteran el normal desarrollo de las clases.
La institución privada comunicó la medida a las familias mediante un mensaje de WhatsApp, argumentando que los intercambios de los coleccionables generaban "alboroto" y dificultades para sostener el ritmo pedagógico.
Según explicaron las autoridades, los reclamos por extravíos o discusiones durante los canjes obligaban a docentes y directivos a intervenir constantemente, ocupando tiempo destinado a los objetivos escolares.
La oportunidad de enseñar límites en lugar de prohibir
La decisión generó opiniones divididas entre los padres, quienes consideran que la veda total representa un "gol en contra" para la infancia y priva a los alumnos de espacios de interacción social genuinos.
Muchas familias plantean que la escuela podría aprovechar esta inquietud para definir momentos específicos de intercambio, enseñando a los niños a respetar las reglas sin interferir con el dictado de clases.
En lugar de la restricción, este fenómeno se presenta como una ocasión ideal para que chicos y chicas aprendan a negociar, a cuidar sus pertenencias y a denunciar situaciones de injusticia de manera constructiva.
Beneficios de coleccionar: una guía para padres y educadores
Más allá del entretenimiento, completar el álbum del Mundial estimula habilidades cognitivas esenciales como el orden, la memoria y la planificación de objetivos a mediano plazo.
El proceso de intercambio con pares fomenta el desarrollo de competencias sociales clave, tales como compartir, respetar turnos y gestionar la toma de decisiones bajo presión.
Lidiar con las figuritas repetidas o la dificultad de conseguir una estampa específica ayuda a los niños a fortalecer su resiliencia y a trabajar la tolerancia a la frustración.
Finalmente, establecer un presupuesto familiar para la compra de sobres permite introducir a los más pequeños en conceptos de economía, ahorro y responsabilidad financiera de forma lúdica.
El desafío de convertir el conflicto en enseñanza
El interrogante sobre si la restricción en Mendoza constituye un acierto de gestión o una barrera al aprendizaje divide actualmente a la comunidad educativa, enfrentando la necesidad de mantener el orden en el aula con la posibilidad de formar a los niños en habilidades sociales complejas.
Mientras los directivos sostienen que el veto es necesario para evitar el "alboroto" y las disputas por extravíos, un sector importante de padres y especialistas considera que estas situaciones son justamente las que permiten enseñar a los chicos a cuidar sus pertenencias y a negociar.
La prohibición absoluta podría estar privando a los estudiantes de un laboratorio social donde aprenden a gestionar la frustración de la "figurita difícil" y a respetar acuerdos entre pares fuera de la currícula tradicional.
En lugar de eliminar el objeto de discordia, integrar momentos específicos de canje permitiría a los docentes trabajar valores como la paciencia, la organización y el respeto por los turnos sin interrumpir el ritmo pedagógico.
Incorporan la temática del Mundial 2026 en las materias y regular el intercambio de figuritas pueden ser una gran oportunidad de aprovechar este evento para fomentar conocimientos y habilidades sociales a los niños y niñas.




