La presidenta de Fundación LEA advierte que enseñar ciudadanía digital es mucho más que aprender a utilizar dispositivos. Habla de derechos, convivencia, consentimiento, huella digital y del rol de las familias frente a un mundo que ya no puede dividirse entre lo “real” y lo virtual. “Este es un problema comunitario y se sale en comunidad”, sostiene.
El debate alrededor de las infancias y la tecnología suele concentrarse en dos preguntas: ¿a qué edad darles un celular? ¿Hay que prohibirlo en las escuelas? Para Rosana Barroso, abogada, especialista en Educación y presidenta de Fundación LEA, habló con Crecer Hoy y dejó en claro que esas discusiones dejan afuera una cuestión central: cómo educamos a niños, niñas y adolescentes para desenvolverse en los entornos digitales.
En septiembre se hará el II Congreso Internacional de Ciudadanía Digital. Entre riesgos y oportunidades: cómo acompañar, educar y cuidar en la era digital. Será el 10,11 y 12 de septiembre en Tanti.
—¿Qué significa realmente educar en ciudadanía digital?
—Una cosa son las habilidades digitales: poder usar un dispositivo, una aplicación, buscar información o verificar fuentes. Cuando hablamos de ciudadanía digital hablamos de mucho más. Hablamos de todos los derechos y deberes que tiene una persona y que se trasladan de lo analógico a lo digital. Y, sobre todo, de reglas de convivencia.
Para Barroso, esos aprendizajes no pueden recaer exclusivamente sobre los chicos. “Tenemos que generar un cambio cultural”, plantea. Eso supone involucrar a familias, escuelas, docentes, Estado, empresas y organizaciones: “Este es un problema comunitario y se sale en comunidad”.
—¿Prohibir el celular alcanza para protegerlos?
—La prohibición es como una salida fácil y genera una falsa sensación de seguridad en los adultos. Hay bloqueos que los chicos aprenden a eliminar rápidamente o restricciones de wifi en las escuelas que pueden sortear usando sus propios datos. Lo que hay que generar es un aprendizaje y una cultura diferente.
—¿Qué debería aprender un chico como parte de esa educación?
—Hay cosas básicas: el respeto por la otra persona, entender que si algo le hace daño al otro no es divertido, aprender sobre los límites, la intimidad y el consentimiento.
Barroso encuentra aquí un puente fundamental con la Educación Sexual Integral (ESI). Cuenta una experiencia con su sobrina, que a los tres años volvió de una clase y le explicó que había aprendido que nadie podía sacarle una foto sin su permiso.
“Enseñarle a un chico a los tres años que nadie puede sacarle una foto sin su consentimiento es un montón”, sostiene. Ese aprendizaje sobre el propio cuerpo puede trasladarse directamente al terreno digital: comprender qué imágenes pertenecen a la intimidad, cuándo existe consentimiento y cuándo pedir ayuda.
—¿Y qué lugar tenemos los adultos?
—Los adultos modelizamos con el ejemplo. Si mi hijo o hija viene a contarme algo y yo le digo “esperá que contesto estos cinco mensajes”, quizá perdimos la única oportunidad que teníamos para que se acercara.
Por eso, desde Fundación LEA proponen pequeños compromisos cotidianos: no llevar el celular a la mesa, alejarlo durante una conversación o no dormir con el dispositivo al lado. “Son pequeños cambios que hacen que nuestros niños, niñas y adolescentes vean que son prioridad para nosotros”.
—Frente al grooming, el ciberbullying, las apuestas online o la difusión de imágenes íntimas, ¿estamos llegando tarde?
—Ya sucedieron un montón de cosas, pero la única vacuna que tenemos es la prevención. Nadie se cuida de lo que no conoce.
Y allí Barroso vuelve a destacar la ESI: conocer el propio cuerpo, reconocer límites, comprender el consentimiento y saber cuándo algo vulnera la intimidad brinda herramientas para identificar situaciones de riesgo y pedir ayuda.
Para la especialista, el desafío no consiste entonces únicamente en decidir cuánto tiempo pueden estar los chicos frente a una pantalla, sino en enseñarles a habitar esos espacios. Porque aprender ciudadanía digital también es aprender a convivir, cuidarse y cuidar a los demás.
II Congreso Internacional de Ciudadanía Digital
El II Congreso Internacional de Ciudadanía Digital se realizará en Córdoba los días 10, 11 y 12 de septiembre. Organizado por Fundación LEA junto con distintas instituciones, el encuentro reunirá a referentes nacionales e internacionales para debatir los principales desafíos que plantea la vida digital.
Durante tres jornadas se abordarán temas como grooming, ciberbullying, discursos violentos, brecha digital, rol de los adultos en la crianza digital, inteligencia artificial, violencia digital, apuestas online y ludopatía, ciudadanía digital en personas mayores, políticas públicas y legislación.
Entre sus objetivos se encuentran generar espacios de intercambio académico y profesional, visibilizar problemáticas del entorno digital, construir herramientas de prevención y acompañamiento, fortalecer redes entre instituciones e impulsar políticas públicas vinculadas con los derechos digitales.
El congreso contará con 14 panelistas y la participación de más de 80 organizaciones, además de representantes del Estado, universidades, organizaciones sociales y especialistas de distintas áreas.
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