Una investigación realizada con chicos y chicas de 7 y 8 años en Salta detectó preferencias por figuras caucásicas y prejuicios hacia niños afroamericanos y coyas. El estudio advierte sobre la importancia de trabajar la diversidad y la convivencia intercultural desde la infancia.
Un estudio realizado en Salta puso el foco en una pregunta tan incómoda como necesaria: ¿los niños y las niñas tienen prejuicios étnico-raciales? La investigación encontró que, desde edades tempranas, ya aparecen preferencias, estereotipos y rechazos vinculados al color de piel y a características étnicas.
El trabajo, publicado en la revista científica Liberabit, fue elaborado por Débora Imhoff, Rosa Cayón, Valentina Sosa y María Inés Acuña. La investigación analizó las características del prejuicio étnico-racial en niños y niñas de entre 7 y 8 años de la ciudad de Salta.
Para llevar adelante el estudio, las investigadoras entrevistaron a 44 chicos y chicas de escuelas públicas y privadas utilizando imágenes de niños y niñas con distintos rasgos étnico-raciales: caucásicos, afroamericanos y de pueblos originarios del altiplano y los Valles Calchaquíes, identificados en el trabajo como “coyas”.
Identificación
Entre los principales hallazgos, encontraron una fuerte autoidentificación y preferencia por las figuras caucásicas, incluso entre niños y niñas cuyos rasgos físicos no coincidían con esas imágenes.
En contraste, las figuras afroamericanas y coyas fueron ubicadas con frecuencia dentro del “exogrupo”, es decir, el grupo de “los otros”. Además, aparecieron prejuicios y asociaciones negativas hacia esos niños y niñas.
Según el estudio, muchos participantes asociaron a los personajes caucásicos con cualidades positivas como “buenos”, “lindos” o “amigables”, mientras que adjudicaron características negativas a los personajes de piel más oscura o con rasgos indígenas.
Las investigadoras también identificaron diferencias vinculadas al género. Mientras que los varones tendían a identificarse más con figuras similares a sus propios rasgos físicos, muchas niñas mostraban una preferencia marcada por las figuras caucásicas, aun cuando no se parecían a ellas.
Socialización familiar
Otro aspecto analizado fue el peso de la socialización familiar. Los chicos y chicas percibían que sus madres y padres también tenían preferencias por personas caucásicas y rechazo hacia personas afroamericanas o coyas. En algunos casos, incluso reprodujeron frases abiertamente racistas atribuidas al entorno familiar.
El estudio remarca que el prejuicio infantil no funciona exactamente igual que en las personas adultas. Las autoras explican que, en la infancia, estos procesos están muy ligados a la categorización social, a los aprendizajes del entorno y a las experiencias de socialización.
Además, subrayan que el contacto con otros grupos no alcanza por sí solo para reducir los prejuicios. Según advierten, es necesario que existan experiencias positivas, cooperativas y en condiciones de igualdad.
A partir de los resultados, las investigadoras plantean la necesidad de promover una educación intercultural crítica y trabajar explícitamente sobre estereotipos y prejuicios en las escuelas. También destacan la importancia de fortalecer la formación docente y generar espacios de convivencia que valoren la diversidad.
Te puede interesar. Pruebas Prisma 2026 en Córdoba: descargá el material con el que evaluarán la fluidez y comprensión lectora de niños y jóvenes
Te puede interesar. Crean una nueva unidad especializada para representar a niños y adolescentes víctimas de delitos
Te puede interesar. Guía de actividades de "Educar en Igualdad": escuelas de Córdoba buscan prevenir la violencia de género a través del juego




