Un estudio elaborado por Fundar y Argendata a partir de datos del Indec revela que en plena era digital el comercio y los servicios lideran las contrataciones juveniles por encima de la tecnología.
El reciente informe de las organizaciones Fundar y Argendata sobre datos del Indec reveló que el comercio y la gastronomía encabezan el ránking de empleo entre jóvenes de 18 a 29 años en la Argentina, desplazando a la industria tradicional y superando a los sectores tecnológicos en plena era digital.
El nuevo mapa de contrataciones juveniles
Actualmente, el comercio encabeza la inserción laboral de los jóvenes al concentrar un 23,9% de los empleados menores de 30 años, seguido por los servicios profesionales con el 10,3% y la industria manufacturera con el 10%.
Por su parte, la gastronomía y el alojamiento alcanzaron un 9,9% del empleo joven, igualando el peso de las fábricas tras registrar un marcado crecimiento desde el 4,8% reportado en 2003.
En tanto, los servicios de estética y cuidado personal duplicaron su participación al llegar al 3,9%, mientras que la construcción abarca al 8,2% y el servicio doméstico al 4,3% de esta franja etaria.
Ránking por edad promedio en los puestos de trabajo
El relevamiento confirmó que la gastronomía y el alojamiento se transformaron en el rubro más joven de la economía argentina con un promedio de 35 años, desplazando a la industria del software.
Los sectores con menor promedio de edad entre sus trabajadores en 2025 se ordenan de la siguiente manera:
- Gastronomía y alojamiento: Encabeza la nómina con una edad promedio de 35,0 años.
- Estética y servicios personales: Registra una media de 36,8 años tras ser de los pocos rubros que se rejuvenecieron.
- Software: Se sitúa en el tercer lugar con 38,1 años, perdiendo el liderazgo que ostentaba dos décadas atrás.
- Entretenimiento y comercio: Presentan promedios de 38,2 y 40,0 años respectivamente, por debajo de la media general de la economía.
Digitalización del trabajo y estructura productiva
Aunque el 30% de los jóvenes ejecuta tareas donde la informática resulta central, el empleo independiente en la economía del conocimiento queda reservado a una minoría con alta formación educativa.
En síntesis, la modalidad de trabajo en el país se digitalizó más rápido que la estructura productiva, derivando en que los primeros empleos sigan concentrados en servicios tradicionales.




