Los alarmantes resultados de la última evaluación internacional exigen que las familias, instituciones y el Estado analicen de cerca el impacto de la distracción dentro de las aulas.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reveló este martes que los estudiantes secundarios de la Argentina registraron su peor nivel histórico en Matemática en las pruebas PISA 2025 mediante exámenes digitales para medir sus habilidades prácticas ante la distracción dentro de las aulas.
Los números que encienden las alarmas en el hogar
En esta evaluación internacional, el 76% de los alumnos de 15 años del país no alcanzó el nivel mínimo indispensable de conocimientos en Matemática.
La preocupante realidad se extiende también a las áreas de Lectura y Ciencias, donde seis de cada diez estudiantes quedaron por debajo del umbral básico de aprendizaje esperado para su edad.
A nivel regional, el preocupante declive ubica a nuestro país en el octavo puesto de América Latina sobre un total de 13 naciones participantes en la prueba.
Celulares en el aula y ruido: los principales desafíos para aprender
Los cuestionarios complementarios de las pruebas advierten que el 55% de los adolescentes argentinos se distrae con dispositivos electrónicos durante las horas de clase, duplicando el promedio internacional de los países evaluados.
A este factor tecnológico se suman severos problemas de clima escolar, dado que el 58% de los jóvenes denunció que el ruido y el desorden interrumpen constantemente sus lecciones de estudio.
Los analistas de la OCDE señalan que el deterioro global de los aprendizajes también se asocia directamente a una menor interacción de las familias con la vida escolar de sus hijos.
La contención de los docentes como un factor positivo
En medio de este escenario crítico, los chicos valoraron positivamente la contención de sus maestros, destacando que el 78% de los profesores demuestra un interés real por el aprendizaje de todos los alumnos.
Este fuerte vínculo afectivo y pedagógico dentro del aula representa un pilar fundamental para que las familias y las escuelas diseñen estrategias conjuntas que dejen atrás la preocupante caída educativa.





