Un nuevo estudio explica por qué el 14% de los niños sufre dificultades de aprendizaje y cómo los símbolos numéricos son la clave del problema.
Durante los primeros años de la primaria, muchos padres notan que sus hijos enfrentan desafíos frustrantes al trabajar con números.
Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que estas dificultades no siempre se deben a la falta de práctica o de interés.
Un estudio liderado por la neurocientífica Hyesang Chang, de la Universidad Estatal de San José, reveló que hasta un 14% de los niños en edad escolar presenta dificultades de aprendizaje de las matemáticas (DAM), una condición con raíces neurológicas claras.
El gran desafío: los símbolos, no las cantidades
La investigación, que analizó a estudiantes de segundo y tercer grado, utilizó escáneres cerebrales para observar cómo procesan la información.
El hallazgo más sorprendente es que los niños con DAM no tienen problemas para identificar cantidades cuando se representan con puntos, pero sí cuando aparecen en formato simbólico (números arábigos).
Según la neurocientífica Bert De Smedt, el procesamiento simbólico es lo que realmente dificulta el aprendizaje para estos niños.
Esto respalda el "modelo de déficit de acceso", donde el niño comprende la cantidad pero tiene problemas para manipularla a través de símbolos escritos.
Concentración y control de errores
El estudio mediante resonancia magnética funcional identificó dos áreas del cerebro con menor actividad en niños con dificultades:
- Giro frontal medio: vinculada a la concentración, el manejo de números y el control de impulsos.
- Corteza cingulada anterior: encargada de detectar errores y supervisar el rendimiento.
Debido a esto, los niños con DAM tienden a responder con menos cautela y no modifican su comportamiento después de cometer un error.
Consejos para padres y educadores
La ciencia sugiere que explicar las dificultades matemáticas es complejo y no depende de una sola zona cerebral. Por ello, las intervenciones deben ir más allá de la simple repetición de ejercicios.
Los expertos recomiendan fomentar procesos de metacognición y autorregulación, enseñando a los niños a reflexionar sobre sus propios métodos para resolver problemas.
Brindar estrategias variadas y apoyarse en representaciones visuales (como puntos o materiales concretos) antes de pasar al símbolo escrito puede ser clave para fortalecer su aprendizaje.





