Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. En adolescentes, reconocer cambios de conducta, escuchar sin juzgar y buscar ayuda profesional son herramientas fundamentales. Un mito que es necesario desterrar: preguntar o hablar sobre el suicidio no induce a una persona a hacerlo.
Hablar puede ser incómodo. Puede generar temor e incluso aparecer la idea de que es preferible no preguntar para no “dar ideas”. Sin embargo, cuando un adolescente atraviesa un sufrimiento intenso, el silencio no protege.
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre desde 2003, especialistas y organizaciones insisten en la importancia de conversar sobre el tema de manera responsable y sin estigmas.
La problemática adquiere especial relevancia durante la adolescencia. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada siete jóvenes de entre 10 y 19 años presenta algún trastorno mental y la depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento están entre las principales causas de enfermedad y discapacidad en esta etapa. A nivel mundial, el suicidio es la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años.
UNICEF también señala que en América Latina y el Caribe más de uno de cada siete adolescentes vive con un trastorno mental y que tanto la violencia interpersonal como el suicidio se encuentran entre las principales causas de muerte durante la adolescencia.
Hablar del suicidio no provoca el suicidio
Uno de los mitos más extendidos sostiene que preguntarle a alguien si está pensando en suicidarse podría incentivar esa conducta.
La Asociación Civil Surcos advierte exactamente lo contrario: hablar sobre las ideas suicidas no aumenta la posibilidad de que una persona se quite la vida. El diálogo puede disminuir el riesgo y convertirse en una oportunidad para ayudar a quien está sufriendo.
También es importante abandonar la idea de que quien habla sobre suicidio “sólo quiere llamar la atención”. Las expresiones de desesperanza o las amenazas deben ser tomadas seriamente.
El suicidio, además, no responde a una única causa. La OMS advierte que intervienen factores sociales, culturales, biológicos, psicológicos y ambientales. Entre los factores de riesgo menciona el maltrato durante la infancia, el consumo nocivo de alcohol, el estigma que dificulta pedir ayuda y las barreras para acceder a la atención.

En Argentina, UNICEF propone justamente un abordaje integral del suicidio adolescente que trascienda exclusivamente a la salud mental y articule a los equipos sanitarios con el sistema de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes.
¿A qué señales prestar atención?
No existe una única señal que permita anticipar una conducta suicida. Sin embargo, algunos cambios pueden indicar que una persona está atravesando un sufrimiento importante.
Surcos menciona entre las señales de alerta el aislamiento, la persistencia de pensamientos negativos, las dificultades para comer o dormir, el llanto inconsolable y los cambios repentinos de conducta. Frente a estas situaciones recomienda mostrar interés y apoyo, respetar la expresión de los sentimientos y consultar a profesionales que puedan orientar.
Para las familias, esto implica algo tan sencillo de formular como difícil de llevar a la práctica: estar disponibles para escuchar sin minimizar, ridiculizar ni juzgar lo que el adolescente está sintiendo.
Tampoco es conveniente asociar el suicidio con cobardía o valentía, ni romantizarlo o presentarlo como un acto heroico. Se trata de una situación de profundo sufrimiento que necesita acompañamiento.
Dónde pedir ayuda en Argentina
Ante una crisis emocional, no hay que atravesarla en soledad. El Centro de Asistencia al Suicida ofrece atención personal, confidencial y anónima a través del 135 —desde la Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires— y del (011) 5275-1135 o 0800-345-1435 desde todo el país. La institución aclara que, debido a que trabaja con voluntarios, la cobertura no abarca todos los horarios y recomienda consultar previamente su disponibilidad.
También está disponible en Argentina la línea nacional gratuita 0800-999-0091, que brinda orientación y apoyo ante urgencias de salud mental durante las 24 horas, los 365 días del año.
Ante peligro inminente o una emergencia, el Centro de Asistencia al Suicida indica comunicarse con el 911 en todo el país o con el 107 en las localidades que cuentan con SAME.
La prevención no depende de encontrar una frase perfecta. Muchas veces empieza antes: prestar atención, animarse a preguntar, escuchar y buscar ayuda a tiempo.
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