En Argentina, el tercer domingo de agosto está dedicado especialmente a los chicos y chicas. Pero detrás de los regalos y los festejos hay una historia y, sobre todo, una oportunidad para hablar en familia sobre algo fundamental: todos los niños y niñas tienen derechos.
Cada tercer domingo de agosto, muchas familias argentinas celebran el Día de las Infancias. Hay reuniones, juegos, salidas y, muchas veces, regalos. Pero ¿alguna vez te preguntaste por qué existe este día?
La celebración tiene una larga historia en nuestro país. La Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) ubica sus antecedentes en 1945, cuando fabricantes de juguetes comenzaron a organizar donaciones para hospitales, escuelas y orfanatos. Durante la década de 1950, la entidad impulsó la consolidación de una fecha especialmente dedicada a los niños.
En Argentina también se extendió durante los últimos años la denominación “Día de las Infancias”. En 2020, la entonces Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia promovió ese nombre bajo una idea sencilla: “Hay muchas maneras de vivir la niñez”. La propuesta buscaba reconocer que no existe una única forma de ser niño o niña y poner en primer plano la diversidad de las infancias. Luego el actual Gobierno Nacional cambió nuevamente la denominación en 2025 por "Día del Niño".
Pero más allá del nombre que utilicemos, esta fecha puede servir para recordar algo mucho más importante que recibir un regalo: todos los chicos y chicas tienen derechos.
¿Qué significa tener derechos?
Los derechos de los niños no son premios por hacer la tarea, ordenar la habitación o portarse bien. Los tienen simplemente por ser niños.
Así lo establece la UNICEF en su explicación de la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado internacional que reconoce los derechos de todas las personas menores de 18 años.
No importa dónde nacieron, qué idioma hablan, cómo es su familia, cuánto dinero tienen, si poseen una discapacidad o cuáles son sus costumbres: todos los niños y niñas tienen los mismos derechos.
¿Cuáles son algunos de esos derechos?
- Tenés derecho a aprender. Todos los chicos y chicas deben poder acceder a la educación y desarrollar sus capacidades.
- Tenés derecho a jugar y descansar. Sí, jugar es un derecho. Los niños necesitan tiempo para divertirse, descansar y participar de actividades culturales y recreativas.
- Tenés derecho a que te cuiden y protejan. Los adultos y los Estados deben proteger a niños y niñas frente a la violencia, el abuso, el abandono y otras situaciones que puedan hacerles daño.
- Tenés derecho a la salud. Esto incluye recibir atención médica y contar con las condiciones necesarias para crecer y desarrollarse.
- Tenés derecho a opinar y ser escuchado. Cuando se toman decisiones sobre cuestiones que afectan su vida, los chicos tienen derecho a expresar lo que piensan y a que su opinión sea tenida en cuenta de acuerdo con su edad y madurez.
- Tenés derecho a una identidad. Desde que nacen, los niños tienen derecho a un nombre, una nacionalidad y a preservar su identidad.
- Tenés derecho a no ser discriminado. Ningún chico debería recibir un trato peor por su origen, género, idioma, religión, discapacidad, situación económica o por cualquier otra condición propia o de su familia.
UNICEF Argentina cuenta además con el material “Tenemos derechos”, pensado para conversar sobre estas cuestiones con niños pequeños y llevar conceptos que pueden parecer difíciles a situaciones de la vida cotidiana.
Un día para festejar y también para conversar
Entonces, ¿está mal recibir un juguete o preparar un festejo especial? Claro que no. Jugar también es un derecho y compartir un momento lindo en familia puede ser una excelente manera de celebrar.
Pero el Día de las Infancias también puede convertirse en una oportunidad para hacer algunas preguntas en casa: ¿sabés cuáles son tus derechos? ¿Sentís que los adultos escuchamos lo que pensás? ¿Hay algún derecho sobre el que quieras saber más?
Porque conocer los derechos también ayuda a poder ejercerlos. Y garantizar que cada chico y cada chica pueda crecer, aprender, jugar, expresarse y sentirse protegido es una responsabilidad que tenemos los adultos durante todo el año, no solamente el tercer domingo de agosto.
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