Las principales asociaciones de pediatría del mundo advierten sobre los riesgos del consumo de cafeína en el desarrollo infantil y establecen límites estrictos para proteger el crecimiento de nuestros hijos.
La Academia Americana de Pediatría (AAP) y la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan actualmente que los niños menores de 12 años eviten por completo el consumo de café y cafeína para proteger su salud y desarrollo.
Esta medida se fundamenta en que niños y niñas son mucho más sensibles a los efectos de los estimulantes debido a que poseen un cuerpo más pequeño y un sistema nervioso en formación.
La ingesta de esta sustancia altera el descanso profundo, el cual resulta vital para que el organismo libere la hormona del crecimiento y para el correcto desarrollo del cerebro.
Además de afectar el sueño, el café puede provocar nerviosismo, ansiedad, dolores de estómago y un ritmo cardíaco acelerado en los niños.
Otro riesgo físico importante para esta etapa es que la cafeína interfiere en la absorción de minerales esenciales como el calcio y el hierro.
Recomendaciones por etapas y límites permitidos
Para todos los niños menores de 12 años, la indicación de los especialistas es mantener un consumo de cero cafeína.
Este límite estricto abarca no solo al café, sino también al té, las bebidas de cola, los dulces con mucho chocolate y las bebidas energizantes.
Una vez alcanzada la adolescencia, entre los 12 y los 18 años, se aconseja limitar la ingesta a un máximo de 100 mg de cafeína diarios.
Esta cantidad equivale aproximadamente a una taza estándar de café filtrado o de goteo de 240 mililitros.
Como alternativa saludable para la hidratación constante, los pediatras insisten en que el agua pura es siempre la mejor opción para los jóvenes.
Alerta por el consumo de bebidas energéticas
Las familias deben prestar especial atención a las bebidas energéticas, ya que su contenido de cafeína suele ser muy elevado y peligroso para la infancia.
En promedio, una lata de estas bebidas aporta entre 80 mg y 160 mg de cafeína, dependiendo directamente del tamaño del envase.
Una lata grande de 500 mililitros equivale a consumir dos tazas de café juntas, superando por mucho el límite seguro para un adolescente.
Existen incluso marcas especiales que pueden superar los 300 mg de cafeína por envase, lo que representa un riesgo crítico para la salud de niños, niñas y adolescentes.




