Mientras la tendencia global desciende, en el país las muertes autoprovocadas han crecido un 28% desde 2017. Según un estudio de la revista The Lancet, la Argentina supera el promedio regional en mortalidad de jóvenes de entre 10 y 24 años, convirtiéndose en una "señal de alerta" para las autoridades de salud.
La realidad de la salud mental juvenil en Argentina presenta un escenario más grave que el del resto de la región.
Según un estudio basado en estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio se ha consolidado como la segunda causa de muerte en el país para la franja de 10 a 24 años, solo superada por los siniestros de tránsito.
Una estadística que supera a la seguridad vial
Uno de los datos más alarmantes que destaca el informe es que, por primera vez, el suicidio desplazó a los accidentes de tránsito como la principal causa de muerte violenta en el país.
En 2023, se registraron 4.197 suicidios frente a 3.955 muertes en incidentes viales.
Esta brecha se amplió en 2024, con 4.249 casos de suicidio reportados por el Ministerio de Seguridad de la Nación, marcando un crecimiento del 28% respecto a 2017.
Cifras locales por encima del promedio regional
La tasa de mortalidad por suicidio en jóvenes argentinos se ubicó en 8,63 por cada 100.000 habitantes, una cifra que supera el promedio de la región de las Américas, que es de 7,84.
Al igual que la tendencia mundial, la incidencia es mayor en varones, con una tasa de 12,1, frente al 4,9 registrado en mujeres.
A pesar de estas cifras, el informe destaca que Argentina se encuentra en un grupo de países con tendencias constantes, a diferencia de vecinos como Uruguay o Brasil, donde los incrementos fueron estadísticamente más significativos.
Además, un dato distintivo local es que el uso de armas de fuego representa solo el 6% de los casos, una cifra considerablemente menor al 24% del promedio regional.
Factores de riesgo y señales de alerta
El estudio identifica múltiples detonantes para esta crisis, entre los que se encuentran la depresión y ansiedad a edades cada vez más tempranas, el consumo de sustancias y la exposición excesiva a entornos digitales y ciberacoso.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) enfatiza que muchos de estos factores son prevenibles si se identifican a tiempo mediante el fortalecimiento de la atención primaria y la intervención en escuelas y comunidades.




