Según un estudio federal difundido, 100 adolescentes se convierten en madres por día en el país. El análisis de la Fundación Kaleidos y la Red MAPA expone la falta de Educación Sexual Integral, las barreras del sistema educativo y la importancia de las redes de cuidado en el desarrollo de los jóvenes.
El embarazo en la adolescencia en Argentina es, en su gran mayoría, no planificado.
Los resultados del estudio cualitativo “Mientras crecen, crían”, recientemente difundidos por La Nación, ofrecen una mirada profunda sobre las trayectorias de padres y madres de entre 14 y 20 años en 13 provincias del país.
La investigación revela que estas historias están marcadas por desigualdades estructurales y una alarmante falta de información previa.
Embarazos no intencionales y falta de ESI
Uno de los hallazgos centrales es que los embarazos son consecuencia de múltiples vulneraciones de derechos.
Muchos jóvenes no accedieron a una efectiva Educación Sexual Integral (ESI) ni a métodos anticonceptivos antes de su primer embarazo.
De hecho, el estudio destaca que el desmantelamiento del Plan ENIA dificultó el acceso a información veraz en los centros de salud.
Muchos adolescentes, como el caso de Johana (quien fue madre a los 17 años), admiten haber "romantizado" la maternidad o no haber comprendido los riesgos por la falta de charlas formativas en la escuela.
El desafío de no abandonar la escuela
La maternidad temprana suele forzar a los jóvenes a "madurar a los golpes".
El estudio evidencia que el cuidado de los hijos recae casi exclusivamente en las mujeres, lo que profundiza las inequidades de género.
Sin una red de apoyo sólida (familia, escuela e instituciones), muchas adolescentes se ven obligadas a abandonar sus estudios para criar o trabajar,.
Sin embargo, cuando el sistema educativo se adapta con protocolos flexibles y existen espacios de cuidado como jardines maternales, los jóvenes logran terminar la secundaria.
Esto derriba el mito del adolescente irresponsable, ya que muchos consideran la educación como la principal herramienta de progreso para el futuro de sus hijos.
La importancia de las redes de apoyo
Para que el proyecto de vida de estos jóvenes no se trunque, es vital la intervención de organizaciones de la sociedad civil y del Estado.
Espacios como el jardín maternal Jakairá brindan no solo cuidado infantil, sino también el apoyo emocional y psicológico que los padres adolescentes necesitan para procesar situaciones de depresión posparto y soledad.
El objetivo final, compartido por muchas de las entrevistadas, es alcanzar la independencia económica y académica para asegurar que sus hijos crezcan con más oportunidades de las que ellos tuvieron.




