Bajo el lema "de la pantalla a la carpeta", el gobierno sueco busca revertir la caída en los niveles de aprendizaje priorizando nuevamente las herramientas analógicas.
Suecia, reconocida como una de las sociedades más tecnológicas de Europa, decidió cambiar de rumbo en sus aulas.
Ante la caída en los resultados de las pruebas Pisa y la preocupación de expertos, el gobierno está reduciendo drásticamente el uso de dispositivos digitales.
Las 5 claves del fenómeno sueco
Un informe de la BBC destaca los puntos más importantes que llevaron a esta decisión
- Reversión de la caída en alfabetización: Aunque Suecia se mantiene por encima de la media de la OCDE, sus puntajes en lectura y matemáticas cayeron significativamente en la última década. Casi una cuarta parte de los alumnos de 15 años no alcanza hoy un nivel básico de comprensión lectora.
- Combate a la distracción digital: Neurocientíficos y docentes advierten que el uso intensivo de pantallas provoca una pérdida de foco constante. Los alumnos suelen distraerse viendo lo que otros hacen en sus dispositivos, lo que fragmenta el aprendizaje.
- Fomento del desarrollo cognitivo: Investigaciones internacionales sugieren que leer textos en papel facilita el procesamiento de información comparado con las pantallas. Además, se teme que el exceso de tecnología afecte el desarrollo cerebral de los alumnos más pequeños.
- Protección de la primera infancia: Desde 2025, las escuelas infantiles ya no están obligadas a usar herramientas digitales y se prohibió la entrega de tabletas a niños menores de dos años. Asimismo, este año entra en vigor la prohibición total de teléfonos móviles en las escuelas.
- Inversión masiva en libros físicos: El gobierno asignó más de U$S 200 millones en subvenciones para la compra de libros de texto y guías impresas, con el objetivo de volver a los "libros reales y números reales sobre papel".
El desafío de un futuro híbrido
A pesar del entusiasmo gubernamental, el cambio genera debates.
Sectores de la industria tecnológica advierten que reducir la educación digital podría dejar a los alumnos menos preparados para un mercado laboral donde el 90% de los empleos requerirá habilidades informáticas.
Sin embargo, para las autoridades suecas, la prioridad es clara. En ese marco, sostienen que no se puede aprender sobre Inteligencia Artificial o habilidades complejas sin haber dominado primero las capacidades básicas de lectura y escritura en papel.





