Para miles de familias que luchan mensualmente por el cumplimiento de los derechos de sus hijos, el cobro de la cuota alimentaria suele ser un camino lleno de obstáculos y frustraciones.
Sin embargo, un reciente y novedoso fallo judicial en la ciudad de Rosario abre una puerta de esperanza y pone el foco en una herramienta de presión inédita: la factura de energía eléctrica.
¿En qué consiste esta medida?
El Juzgado Unipersonal de Familia N° 11 de Rosario dictó una sentencia que obliga a la Empresa Provincial de la Energía (EPE) de Santa Fe a actuar como agente de retención.
Esto significa que la prestataria deberá incluir el monto de la cuota alimentaria como un cargo adicional dentro de la factura mensual del servicio de luz del deudor.
Una vez que el usuario abona su boleta, la empresa tiene la obligación de transferir ese dinero a una cuenta judicial del Banco Municipal de Rosario para que llegue a su destino final: el bienestar del niño.
La presión del corte de suministro
Lo más contundente de esta resolución es la consecuencia ante el incumplimiento.
Según el fallo, si el deudor no abona el total de la factura (que ahora incluye la manutención), la distribuidora deberá proceder al corte del suministro eléctrico.
Esta medida se fundamenta en que el servicio de luz suele ser el último que los hogares dejan de pagar debido a su importancia vital, registrando históricamente bajísimos niveles de morosidad.
Al vincular la cuota con la electricidad, la Justicia busca asegurar la eficacia de la sentencia en casos de incumplimientos reiterados.
Un respaldo legal para la protección infantil
Aunque la medida ha generado debates regulatorios —ya que algunos organismos como el ENRE objetaron la inclusión de conceptos ajenos a la energía en las boletas—, el sustento legal es sólido.
El abogado Andrés Beccar Varela explicó a La Nación que esta facultad está encuadrada en el artículo 553 del Código Civil, el cual permite a los jueces imponer medidas "razonables" para garantizar que se cumpla con la obligación alimentaria.
Este antecedente, que ya tuvo réplicas similares con otras distribuidoras como Edenor, marca un precedente fundamental en la defensa de los derechos de las infancias.




