Las alergias en niños en verano aumentan por la mayor exposición al aire libre, al polen, a picaduras de insectos y a sustancias que irritan la piel o las vías respiratorias. Especialistas explican cuáles son las causas más frecuentes, qué síntomas suelen aparecer y qué medidas pueden tomar las familias para prevenir complicaciones y garantizar un verano saludable.
Con la llegada del verano aumentan las horas al aire libre, los picnics, las salidas al campo y la playa. Para muchos niños, esto también significa una mayor exposición a alérgenos y factores ambientales que pueden desencadenar síntomas molestos o incluso reacciones alérgicas más graves.
Según especialistas de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), es habitual que durante los meses estivales se intensifiquen las consultas relacionadas con alergias en la infancia, porque los pequeños están más tiempo en contacto con el aire libre y diferentes desencadenantes ambientales.
Una de las razones principales es la presencia de polen en el aire incluso en verano: aunque suele asociarse la alergia al polen con la primavera, hay gramíneas y otras plantas que continúan polinizando en estaciones más cálidas, y su polen, ligero y transportado por el viento, puede provocar rinoconjuntivitis, estornudos, ojos llorosos y congestión nasal en niños sensibles.
Además, en verano es frecuente la exposición a otros desencadenantes de alergias, como picaduras de insectos (especialmente avispas y abejas), dermatitis por sudor o cloro de piscinas, y alergias alimentarias por nuevos alimentos consumidos en salidas o vacaciones.
Síntomas que no hay que ignorar
Los síntomas de alergia en verano pueden presentarse de varias formas:
- Estornudos repetidos, picazón en nariz y ojos, lagrimeo.
- Congestión o secreción nasal persistentes.
- Tos o sibilancias si hay afectación de las vías respiratorias.
- Erupciones cutáneas o picazón después de la exposición al sol, al césped o a picaduras de insectos.
Estos signos pueden confundirse con un resfriado común, pero su persistencia o su repetición en el mismo contexto estacional sugiere que hay una alergia de base.
Cómo ayudar a los niños a sobrellevarlas
Según SEICAP, hay varias medidas que las familias pueden tomar para reducir el impacto de las alergias en verano:
1. Planificación y tratamiento personalizado.
Conocer el tipo de alergia que tiene el niño (si es por polen, alimentos o picaduras) permite anticiparse con estrategias específicas y contar con los medicamentos recomendados por un pediatra alergólogo.
2. Reducir exposición a alérgenos ambientales.
Ventilar la casa en horarios de menor polen, mantener filtros de aire acondicionado limpios, y evitar jugar sobre césped alto en días de mucho viento son medidas que pueden ayudar.
3. Higiene tras actividades al aire libre.
Lavar manos, rostro y cabello al volver a casa ayuda a retirar polen y otros alérgenos adheridos.
4. Botiquín preparado.
Llevar siempre antihistamínicos indicados por el médico, inhaladores si corresponden y, en alergias graves, el autoinyector de adrenalina, es clave para respuestas rápidas ante reacciones más severas.
5. Consultar al profesional de salud.
Si los síntomas son persistentes, interfieren con el sueño o las actividades diarias, un alergólogo pediátrico puede ajustar tratamientos o recomendar inmunoterapia.
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