En un contexto económico desafiante, la Justicia argentina está dando pasos firmes para otorgar mayor previsibilidad y justicia a los procesos de familia.
La Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Azul dictó en los últimos días una sentencia que consolida el uso de la Canasta de Crianza del Indec como una referencia objetiva para determinar la cuota alimentaria.
¿Qué es la Canasta de Crianza y por qué interesa?
Este indicador, elaborado por el Indec, no es solo un número; es una herramienta que permite dimensionar el costo real de la crianza, diferenciando claramente entre los gastos en bienes y servicios y el valor económico del tiempo dedicado al cuidado.
En el fallo del 23 de diciembre, los jueces utilizaron esta canasta para fundamentar el costo mínimo necesario para cubrir las necesidades de un niño, estableciendo la cuota en una suma equivalente a 1,5 Salarios Mínimos, Vitales y Móviles.
Es importante destacar que los magistrados definieron a este indicador como un "piso mínimo" y un parámetro orientativo, aclarando que no funciona como un cálculo automático ni como un techo, sino como una base para contextualizar cada caso particular.
El reconocimiento económico de las tareas de cuidado
Uno de los puntos más innovadores y celebrados de esta tendencia judicial es la valoración del cuidado personal.
Los jueces señalaron que, aunque el cuidado sea compartido, el hecho de que el domicilio principal esté en el hogar de uno de los progenitores (generalmente la madre) implica una carga cotidiana mayor.
El tribunal recordó que el tiempo dedicado a la crianza tiene un valor económico concreto, ya sea porque ese tiempo no puede destinarse a actividades remuneradas o porque evita la contratación de terceros para dichas tareas.
Este reconocimiento es fundamental para transparentar las necesidades alimentarias y evitar que la responsabilidad recaiga de forma desigual.
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Hacia una justicia más transparente
Esta sentencia se suma a una línea de fallos que buscan incorporar indicadores oficiales y verificables para que las decisiones sobre alimentos dejen de ser arbitrarias.
Con este respaldo, la Canasta de Crianza se posiciona como una pieza clave para asegurar que el nivel socioeconómico de los niños, niñas y adolescentes sea respetado y protegido.





