Muchos padres dejan de leerles a sus hijos cuando aprenden a hacerlo solos. Sin embargo, especialistas en educación y desarrollo infantil señalan que la lectura compartida sigue siendo clave para el aprendizaje, el vínculo afectivo y el gusto por los libros.
Un hábito que no debería terminar cuando los chicos aprenden a leer
Aprender a leer suele marcar un cambio en la rutina familiar. Muchos padres sienten que, una vez que el niño puede leer solo, ya no es necesario continuar con la lectura en voz alta.
Pero los especialistas señalan que leer juntos sigue teniendo beneficios incluso en edades más avanzadas.
Investigaciones sobre alfabetización muestran que la lectura compartida fortalece el desarrollo del lenguaje, el vocabulario y la comprensión lectora.
Además, escuchar historias leídas por un adulto permite que los chicos se acerquen a textos más complejos que los que podrían leer por sí mismos.
Un impacto que va más allá de la escuela
La lectura en voz alta no solo influye en el aprendizaje académico. También tiene efectos en el desarrollo emocional.
Según especialistas en alfabetización, escuchar historias favorece la atención, la imaginación y la conexión emocional entre padres e hijos.
El momento de lectura compartida puede convertirse en un espacio de conversación, reflexión y vínculo.
Más palabras, más aprendizaje
Los estudios también muestran que los niños que participan con frecuencia en lecturas compartidas desarrollan un vocabulario más amplio y mejores habilidades de comprensión.
Durante la lectura, los adultos suelen utilizar un lenguaje más rico y variado que en las conversaciones cotidianas.
Esto expone a los niños a nuevas palabras, estructuras gramaticales y formas de narrar historias.
Un hábito que fomenta el gusto por leer
Otro beneficio importante es el impacto en la motivación lectora.
Datos internacionales indican que leer por placer está asociado con mejores resultados en comprensión lectora en diferentes países.
Cuando los chicos asocian la lectura con un momento agradable y compartido, es más probable que desarrollen el hábito lector.
Cómo incorporar la lectura compartida en casa
Los especialistas recomiendan algunas estrategias simples:
- leer al menos 10 o 15 minutos al día
- alternar quién lee
- conversar sobre la historia
- dejar que los chicos elijan los libros
La clave no es solo enseñar a leer, sino construir una relación positiva con los libros.
Porque incluso cuando un niño ya domina la lectura, escuchar una historia sigue siendo una experiencia poderosa.
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