La prevención de ahogamientos en niños es una prioridad de salud pública. Según la Sociedad Argentina de Pediatría, la mayoría de estos episodios son evitables con supervisión constante, entornos seguros y medidas de cuidado adecuadas en piletas, hogares y espacios acuáticos.
Los niños y niñas tienen derecho a crecer con el mayor nivel posible de salud y en entornos donde los riesgos estén controlados.
En ese marco, los ahogamientos representan una de las principales amenazas evitables para la infancia y constituyen un problema de salud pública que ocurre durante todo el año.
Según advierte la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), los ahogamientos son eventos prevenibles y constituyen la segunda causa de muerte por lesiones no intencionales a nivel mundial. El 63% de estos episodios ocurre en menores de 5 años.
Un problema grave y silencioso
Aunque desde el año 2000 la tasa mundial de ahogamientos descendió un 38%, la situación sigue siendo alarmante: en la última década murió ahogada una persona por hora en el mundo.
En Argentina, de acuerdo con el último reporte del Ministerio de Salud, un niño menor de 5 años muere por ahogamiento cada siete días.
Desde la SAP subrayan que estos episodios no responden al azar ni a “accidentes inevitables”, sino que en la gran mayoría de los casos están vinculados a situaciones de distracción o negligencia.
Dónde y cómo ocurren los ahogamientos en la primera infancia
En los niños y niñas menores de 5 años, los ahogamientos suelen ocurrir:
- En el domicilio o sus inmediaciones
- En baños (bañeras, inodoros)
- En baldes sin vaciar
- En pozos sin tapar
- En estanques, piletas, canales, acequias o bebederos de ganado
En los menores de un año, el riesgo es aún mayor: dependen completamente de sus cuidadores, no reconocen el peligro y el ahogamiento puede ser rápido y silencioso, incluso con muy poca cantidad de agua.
La SAP remarca que, cuando hay agua cerca, el niño debe estar siempre a una distancia máxima de un metro (un brazo) del adulto cuidador.
La supervisión adulta, clave para salvar vidas
Uno de los mensajes centrales de la SAP es claro:
siempre debe haber un adulto responsable, competente, atento y cercano, dedicado exclusivamente a la supervisión del niño. Esto implica:
- No usar celular
- No usar auriculares
- No delegar el cuidado en otros niños
“Mientras más ámbitos y personas se involucren en la prevención, más efectivas serán las medidas”, señalan desde la entidad.
Riesgos en la adolescencia
En los adolescentes, las causas más frecuentes de ahogamiento son diferentes. Según la SAP, influyen especialmente:
- La imprudencia y la subestimación del riesgo
- El uso de equipamiento inadecuado
- El desconocimiento del entorno
- El consumo de alcohol u otras sustancias que alteran la toma de decisiones
Estos episodios ocurren con mayor frecuencia en aguas oscuras y en movimiento, como ríos, lagos o el mar.
Qué recomiendan los pediatras para prevenir ahogamientos
La SAP sugiere a las familias:
- Fomentar el aprendizaje progresivo de habilidades acuáticas, como aprender a nadar
- Promover conductas prudentes: no zambullirse sin ver el fondo
- Elegir lugares habilitados para bañarse y en horarios con guardavidas
- Respetar señales e indicaciones
- Informarse sobre los riesgos de cada espejo de agua
- Usar equipamiento adecuado para actividades acuáticas
Además, recomienda que todos los cuidadores realicen cursos de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y que su enseñanza se promueva en las escuelas.
Medidas de seguridad cuando hay piletas
Cuando hay piscinas en el hogar o en espacios recreativos, la SAP detalla una serie de medidas indispensables:
- Cerco perimetral completo de 1,30 m de altura, con barrotes verticales separados por no más de 10 cm
- Puerta única con sistema de apertura-cierre no accionable por niños pequeños
- No dejar objetos cerca del cerco que faciliten el escalamiento
- No dejar juguetes u objetos llamativos dentro de la pileta
- Bordes y pisos antideslizantes
- Escalinatas con poca pendiente, escalones anchos, baranda y piso antideslizante
- Mantener vacías las piletas inflables, desarmables o recipientes tipo piletón cuando no se usan
- Rejillas de trama estrecha en bocas de succión
- No confiar en flotadores de cuello ni chalecos no homologados





