Durante mucho tiempo, se creyó que los recién nacidos veían el mundo como una mezcla confusa de colores y formas sin sentido hasta que crecían.
Sin embargo, un estudio revolucionario liderado por científicos del Trinity College de Dublín vino a derribar esta creencia.
La investigación, recientemente publicada en la revista Nature Neuroscience, revela que los bebés de solo dos meses ya tienen la capacidad de agrupar objetos por categorías en su cerebro, mucho antes de lo que la ciencia imaginaba.
¿Cómo entienden el entorno tan temprano?
El estudio, que contó con la colaboración de expertos de España, Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido, utilizó imágenes cerebrales avanzadas e inteligencia artificial para analizar la actividad mental de bebés mientras observaban diversas imágenes.
Los resultados demostraron que la corteza visual ventral de un pequeño de apenas ocho semanas ya funciona de manera similar a la de un adulto para procesar y clasificar información.
Incluso antes de balbucear sus primeras palabras o gatear, el cerebro infantil ya está "programado" para realizar distinciones fundamentales.
Por ejemplo, los investigadores descubrieron que a esa edad ya pueden distinguir entre objetos animados e inanimados, logrando diferenciar mentalmente algo tan cotidiano como un pato de goma de un árbol.
Un cerebro "preparado" para la vida
Este hallazgo sugiere que el cerebro humano ya viene listo desde los primeros meses para organizar visualmente su entorno.
Aunque algunas capacidades, como notar con claridad la diferencia de tamaño entre los objetos, se perfeccionan a medida que el bebé tiene más experiencia visual, la estructura básica para categorizar el mundo ya está activa desde la cuna.
¿Por qué es clave este descubrimiento para la crianza?
Más allá de la fascinación científica, este hallazgo tiene aplicaciones prácticas que podrían cambiar el futuro del desarrollo infantil, sostienen los expertos.
Al saber que su mente ya clasifica lo que ve, se refuerza la importancia de interactuar visualmente con ellos desde el primer día.
Cuando veas a tu bebé observar fijamente un juguete o una planta, recordá que su mente no solo está mirando: ya está trabajando activamente para poner cada cosa en su lugar.




