Si tenés hijos nacidos después de 2010, es muy probable que los hayas escuchado repetir la expresión “6-7” (o six-seven) acompañada de un curioso gesto con las manos.
Lo que para los adultos parece un número al azar, para la Generación Alfa se convirtió en un fenómeno cultural tan masivo que Dictionary.com la eligió como la “palabra del año” en 2025, a pesar de que ni siquiera es una palabra.
El origen del misterio: de canciones de rap a las aulas
La primera pista de este fenómeno se encuentra en el mundo del rap.
El término cobró fuerza con la canción "Doot Doot 6 7" del rapero Skrilla, que ya acumula millones de reproducciones en YouTube.
Existen varias teorías sobre su origen específico: algunos sugieren que hace referencia a la calle donde vivía el rapero en Filadelfia, mientras que otros lo vinculan al código policial 10-67, utilizado en Estados Unidos para informar un fallecimiento.
Sin embargo, el salto definitivo a la viralidad ocurrió gracias a las redes sociales y al deporte.
El jugador de baloncesto universitario Taylen Kinney popularizó la expresión en entrevistas, y videos de niños gritando "¡Six seven!" ante cualquier situación —como encestar una pelota— inundaron plataformas como TikTok y YouTube.
¿Qué significa realmente "6-7"?
La respuesta corta es: lo que ellos quieran. Según los expertos, el término no tiene un significado concreto, lo cual es parte de su atractivo para los jóvenes.
La plataforma Dictionary.com admite que definirlo es complicado, pero ofrece algunas interpretaciones:
- Indiferencia: Puede significar "más o menos" o "ni una cosa ni la otra".
- Respuesta universal: Muchos jóvenes lo usan para responder a cualquier pregunta de sus padres, simplemente para confundirlos o "fastidiar" a los mayores.
- Gesto de victoria: En algunos contextos, se utiliza como un grito de celebración tras un éxito.
El gesto característico consiste en poner ambas palmas hacia arriba, moviéndolas alternativamente de arriba abajo.
La brecha generacional en 2025
El impacto de este meme escaló a tal punto que en algunos países hay escuelas que prohibieron su uso, debido a que las interrupciones constantes con el grito de "6-7" dificultan el dictado de clases.
Para los especialistas en crianza, este fenómeno representa la "piedra roseta" de la brecha generacional actual.
Mientras que para los adultos es motivo de desconcierto e irritación, para los niños y adolescentes es una herramienta de identidad y pertenencia.
En un mundo que se comunica cada vez más a través de gestos y emociones que de palabras literales, el "6-7" demuestra que, a veces, la gracia está justamente en que nadie más lo entienda.





