El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires habilitó el acceso a la inteligencia artificial (IA) para alumnos de primaria, pero organismos internacionales y especialistas advierten que la edad mínima recomendada es de 13 años.
La Ciudad de Buenos Aires se convirtió en la primera urbe de América Latina en integrar formalmente la inteligencia artificial (IA) generativa en el nivel primario.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, anunció la habilitación de cuentas institucionales para que los alumnos utilicen Gemini, la herramienta de Google, bajo la premisa de que “toda una generación va a crecer entendiendo, usando y dominando esta tecnología”.
El anuncio: inclusión digital y seguridad
La medida alcanza a todos los estudiantes de escuelas públicas primarias a través de cuentas @alu.bue.ar en el entorno de Google Workspace for Education.
Según el Ministerio de Educación porteño, la plataforma cuenta con filtros de contenido reforzados para menores y garantiza la privacidad, ya que los datos de los niños no se utilizan para entrenar modelos públicos.
Además, se informó que más de 7.000 docentes ya fueron capacitados para guiar este proceso, buscando promover una alfabetización digital crítica y ética desde edades tempranas.
La polémica: ¿es demasiado pronto para la IA?
A pesar del entusiasmo oficial, la medida generó un fuerte debate.
Organismos internacionales como la UNESCO y UNICEF sugieren que la edad mínima para el uso autónomo de IA generativa debería ser de 13 años.
La UNESCO advierte que el sector educativo aún no está plenamente preparado para la integración ética de estas herramientas y lamenta la falta de regulación pública en comparación con otros materiales didácticos, como los libros de texto.
Riesgos cognitivos y emocionales
Especialistas en la materia alzaron la voz sobre los posibles efectos en el desarrollo infantil. Daniela Buján, experta en IA aplicada a la educación, señala que Gemini fue diseñada originalmente para adultos y no con fines pedagógicos específicos.
Entre los riesgos citados se encuentran:
- Impacto cognitivo: Podría reducir la actividad neuronal y afectar la memoria, la atención y el razonamiento crítico.
- Dependencia emocional: Las herramientas generativas están diseñadas para generar dependencia en el usuario.
- Sesgos y falta de criterio: Los modelos actuales suelen reflejar normas sociales del Norte global, lo que puede derivar en sesgos algorítmicos.
Si bien el 76% de los niños de entre 9 y 17 años ya conoce la IA y el 58% admite haberla utilizado, el desafío para las familias y la escuela reside en si la integración escolar a edades tan tempranas es la solución o un riesgo adicional para el desarrollo de los más chicos.




