En una decisión histórica para la regulación digital, la Asamblea Nacional de Francia aprobó un proyecto de ley que prohíbe el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años.
La normativa, que también veta el uso de teléfonos móviles en los institutos, obtuvo un respaldo de 130 votos a favor y busca entrar en vigor el próximo 1 de septiembre, coincidiendo con el inicio del ciclo lectivo.
El cerebro de los niños "no está en venta"
La iniciativa cuenta con el firme impulso del presidente Emmanuel Macron, quien sostiene que el desarrollo cognitivo y emocional de los jóvenes no debe ser manipulado por plataformas extranjeras.
Desde el oficialismo francés, se argumenta que los menores no pueden gestionar por sí solos entornos diseñados para ser adictivos.
Los fundamentos sanitarios del proyecto son contundentes:
- Impacto en hábitos: Los estudios indican que, por el uso de redes, los niños duermen menos, leen menos y realizan menos actividad física.
- Contenidos peligrosos: Se busca evitar que los algoritmos dirijan a los menores hacia tendencias de automutilación o conductas suicidas, con especial preocupación sobre plataformas como TikTok.
- Salud emocional: Informes de la Agencia Francesa de Seguridad Ambiental (ANSES) vinculan a Instagram y Snapchat con problemas graves de salud mental, ciberacoso y comparación constante.
Australia: el espejo donde se mira Europa
Esta tendencia regulatoria no es aislada. Francia sigue los pasos de Australia, que recientemente implementó una prohibición pionera para que los menores de 16 años no utilicen YouTube.
Las autoridades australianas fueron severas contra los "algoritmos depredadores" que utilizan funciones como el scroll infinito y la reproducción automática para "enganchar" a los usuarios.
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En el caso australiano, la ministra de Comunicaciones comparó a las redes con un "océano lleno de tiburones", subrayando que el objetivo es devolver a los niños a una "piscina controlada".
Al igual que en el modelo francés, se exceptúan herramientas específicas como YouTube Kids, que cuenta con mayores restricciones de seguridad.
Desafíos de implementación
A pesar del avance legislativo, existen voces críticas.
Algunos sectores en Francia cuestionan la aplicabilidad de la norma, señalando que los sistemas de verificación de edad pueden ser eludidos fácilmente por los menores. Además, la ley francesa deberá ajustarse al marco normativo de la Unión Europea para evitar bloqueos legales previos.
Para los padres, este movimiento global representa un llamado a la acción: proteger la infancia en la era digital es hoy una prioridad de Estado que busca garantizar que los sueños de los niños no estén dictados por un algoritmo.





