En América Latina, menos de la mitad de los bebés recibe lactancia exclusiva durante los primeros seis meses. Sin embargo, cuando las familias cuentan con acompañamiento de puericultoras, ese porcentaje puede aumentar significativamente. Especialistas advierten sobre la importancia de ampliar el acceso a estos servicios.
El impacto del acompañamiento en la lactancia
Sostener la lactancia en los primeros meses de vida no siempre es sencillo. Dudas, dificultades físicas, cansancio y falta de información pueden llevar a muchas familias a abandonarla antes de lo recomendado.
En ese contexto, el acompañamiento profesional puede marcar una gran diferencia.
Según datos de la Organización Panamericana de la Salud y UNICEF, en América Latina alrededor del 43% de los bebés recibe lactancia exclusiva hasta los seis meses.
Sin embargo, en los servicios de puericultura de la Asociación Civil Argentina de Puericultura, ese porcentaje asciende al 80,6%, casi el doble.
Qué hacen las puericultoras
Las puericultoras son profesionales especializadas en lactancia, crianza temprana y bienestar de la primera infancia.
Trabajan acompañando a las familias desde el embarazo y durante los primeros años de vida de los niños, brindando información basada en evidencia, contención emocional y herramientas prácticas.
Su rol es clave para prevenir y resolver dificultades frecuentes, como problemas en el agarre, dolor durante la lactancia o dudas sobre la producción de leche.
Además, contribuyen a fortalecer el vínculo temprano entre el bebé y quienes lo cuidan.
“Las puericultoras cumplen un rol clave en el acompañamiento a las familias en un momento muy sensible como el inicio de la crianza. Contar con orientación profesional oportuna puede marcar una gran diferencia en la experiencia de las familias y en el bienestar de las personas gestantes, los bebés y todo su entorno”, señaló Laura Krochik, presidenta de ACADP.
Una brecha que impacta en las familias
A pesar de los beneficios, el acceso a estos servicios no es igual para todas las familias.
Mientras algunas pueden acceder a consultas privadas o cuentan con hospitales con servicios especializados, muchas otras atraviesan el inicio de la lactancia sin acompañamiento.
Esta desigualdad impacta directamente en las posibilidades de iniciar y sostener la lactancia.
“El acompañamiento temprano permite prevenir complicaciones, evitar el abandono precoz de la lactancia y fortalecer la confianza de las familias en los primeros meses de crianza”, agregó Krochik.
Un llamado a ampliar el acceso
En el marco del Día de la Puericultora, que se celebra cada 17 de marzo, ACADP busca visibilizar esta realidad y promover políticas públicas que garanticen el acceso al acompañamiento en lactancia.
Desde hace más de 20 años, la organización trabaja en la formación de puericultoras y en la implementación de espacios gratuitos de atención en hospitales y ámbitos comunitarios.
El mensaje es claro: cuando las familias reciben apoyo, no solo mejora la lactancia, sino también la salud materno-infantil, el vínculo temprano y el bienestar de toda la comunidad.
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