La nomofobia en niños describe la ansiedad o malestar que aparece cuando el celular no está disponible o no puede usarse. Especialistas e investigaciones advierten que esta forma de dependencia digital puede afectar la regulación emocional y la autonomía. Qué señales observar y cómo acompañar desde casa sin estigmas ni prohibiciones abruptas.
Que un niño se angustie, se irrite o se ponga nervioso cuando se queda sin celular, sin conexión o cuando el dispositivo queda fuera de su alcance es algo cada vez más habitual. En los últimos años comenzó a usarse una palabra para describir este fenómeno: nomofobia, un término que condensa el miedo o ansiedad desproporcionada ante la imposibilidad de usar el teléfono móvil.
El concepto surgió hace más de una década en el Reino Unido y empezó a circular inicialmente en el ámbito de las telecomunicaciones y de la psicología. Según describe el artículo enciclopédico sobre el término, la palabra deriva de no mobile phone phobia y se utiliza para identificar cierta dependencia emocional asociada al teléfono y a la conectividad digital.
Si bien el uso del celular puede tener funciones positivas para la vida cotidiana comunicación, entretenimiento, información, organización, en las infancias y adolescencias puede adquirir dimensiones vinculadas al bienestar emocional, la autoestima y la regulación del estrés, especialmente cuando el dispositivo cumple roles de compañías, mediación social o refugio.
Qué dicen las fuentes especializadas
Según indicó la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) en un artículo educativo dedicado al tema, la nomofobia se expresa como “una sensación de ansiedad, irritabilidad y nerviosismo ante la idea de quedarse sin el teléfono móvil o no poder utilizarlo”. El análisis también advierte que en la población joven aparecen conductas de “chequeo permanente”, es decir, revisar el celular incluso sin notificaciones.
Por su parte, una revisión publicada en la revista científica Frontiers in Psychiatry señaló que la nomofobia forma parte de un conjunto de conductas denominadas “uso problemático del smartphone”, que incluyen ansiedad, necesidad de acceso permanente, dificultades para desconectarse y cambios en los patrones de sueño. Según indicó ese trabajo, jóvenes con mayor dependencia del teléfono presentan también mayores niveles de ansiedad general y dificultades de autocontrol.
En la misma línea, un estudio publicado en ResearchGate que indagó la relación entre nomofobia, ansiedad y autocontrol en estudiantes de secundaria encontró que quienes manifestaban más conductas asociadas al uso compulsivo del teléfono mostraban mayor nerviosismo ante la idea de no poder utilizarlo o de quedarse sin conexión.
Qué pasa cuando hablamos de niñas, niños y adolescentes
Si bien la nomofobia no aparece formalmente como diagnóstico médico en los manuales psiquiátricos, especialistas en salud mental vienen observando el fenómeno en consultorios, escuelas y hogares. En el caso de la infancia, la preocupación de fondo no es el dispositivo en sí, sino la regulación emocional, la autonomía y la capacidad de tolerar la frustración.
Según explica el artículo del portal educativo de UNIR, muchos niños utilizan el celular como un regulador emocional externo, por lo que quedarse sin él puede dos cosas: dejar expuesta una dificultad para regularse o provocar una situación de ansiedad más intensa.
Cómo acompañar desde casa
Para las familias, un punto clave es diferenciar malestar de angustia, y hábitos de dependencia. Algunas señales para prestar atención pueden ser:
- dificultad para separarse del celular durante comidas o clases
- irritabilidad cuando se limita el uso
- necesidad de conexión constante
- ansiedad anticipatoria (“me voy a quedar sin batería”)
- uso del dispositivo para calmar emociones
Poner límites claros, crear momentos y espacios libres de pantallas y sostener la conversación sin estigmas suele ser más efectivo que retirar el dispositivo de manera abrupta.
Acompañar no es prohibir: es ayudar a que chicas y chicos construyan una relación saludable con la tecnología, donde el celular sea una herramienta y no una fuente de angustia.
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