En el marco de la crianza y la educación inclusiva, surgió una iniciativa que demuestra cómo pequeñas modificaciones en el entorno pueden transformar la vida escolar de los niños con condiciones del neurodesarrollo.
Bajo el lema “Démosle pelota al autismo”, la Fundación Ineco, junto con el torneo de tenis Road to Australia, lanzó una campaña solidaria para recolectar pelotas en desuso y convertirlas en herramientas de inclusión dentro de las aulas argentinas.
¿En qué consiste el proyecto?
La propuesta es tan sencilla como efectiva: las pelotas recolectadas se colocan en las patas de las mesas y sillas de las escuelas públicas.
El objetivo principal es reducir el ruido que se produce al arrastrar el mobiliario, un estímulo sonoro que suele resultar especialmente molesto o desregulador para muchos chicos con trastornos del espectro autista (TEA).
Al disminuir este estrés sensorial, se favorece la concentración, el bienestar y la permanencia de los alumnos en el aula.
El apoyo de figuras del deporte y el espectáculo
La campaña, desarrollada junto a la agencia Mercado McCann, aprovechó la lógica del tenis profesional, donde el descarte de pelotas es constante.
Durante los partidos disputados en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, jugadores de primer nivel como Sebastián Báez, Francisco Cerúndolo y Cameron Norrie sumaron su visibilidad para amplificar el mensaje.
Además, la iniciativa contó con un potente video de concientización protagonizado por referentes del periodismo, el deporte y el espectáculo, entre ellos Ricardo Darí, Andy Kusnetzoff., Morena Beltrán, Federico Coria y Germán Beder.
Un compromiso que continúa en 2026
Desde la Fundación Inec destacaron que esta acción no se limita a un evento aislado.
El objetivo es sostener la recolección a lo largo de 2026, replicándola en otros eventos deportivos y ámbitos sociales para ampliar la cantidad de escuelas adaptadas.
Los padres y familias interesados en colaborar pueden consultar los puntos de recolección en el sitio oficial de la fundación.
Esta campaña recuerda que la neurodiversidad requiere de un compromiso colectivo para que el sistema educativo sea un espacio de verdadera accesibilidad para todos.





